Bueno, ya habéis podido observar que no soy nada constante. Ya ni recordaba la fecha del último artículo que colgué en el blog. Ahora me gustaría retomar la línea del primero de ellos, aquel con el que iniciaba el blog y que hablaba de la palabra, de las palabras, de Neruda. Sí, de Neruda.
Trabajamos en clase su autorretrato...
De Neruda, hablamos mucho en la Escuela y todavía recuerdo con qué emoción preparamos el recital y con qué interés se lanzaron las alumnas, en coro, a declamar su autorretrato. No era tarea fácil: todas, al unísono, de pié frente al público que las escuchaba sorprendido, nuestras queridas alumnas describieron al poeta leyendo el texto que sigue a continuación:

Pablo Neruda, Autorretrato, 1973

Por mi parte, soy o creo ser duro de nariz,
mínimo de ojos,
escaso de pelos en la cabeza,
creciente de abdomen,
largo de piernas,
ancho de suelas,
amarillo de tez,
generoso de amores,
imposible de cálculos,
confuso de palabras,
tierno de manos,
lento de andar,
inoxidable de corazón,
aficionado a estrellas, mareas, terremotos,
admirador de escarabajos,
caminante de arenas,
torpe de instituciones,
chileno a perpetuidad,
amigo de mis amigos, mudo para enemigos,
entrometido entre pájaros,
mal educado en casa, tímido en los salones, audaz en la soledad,
arrepentido sin objeto,
horrendo administrador,
navegante de boca,
hierbatero de la tinta,
discreto entre animales,
afortunado en nubarrones,
investigador en mercados,
oscuro en las bibliotecas,
melancólico en las cordilleras,
incansable en los bosques,
lentísimo de contestaciones, ocurrente años después,
vulgar durante todo el año,
resplandeciente con mi cuaderno,
monumental de apetito,
tigre para dormir,
sosegado en la alegría,
inspector de cielo nocturno,
trabajador invisible,
desordenado,
persistente,
valiente por necesidad, cobarde sin pecado,
soñoliento de vocación,
amable de mujeres,
activo por padecimiento,
poeta por maldición
y tonto de capirote.

Claro que, con anterioridad, habían leído en clase los autorretratos de Miguel de Cervantes y de Antonio Machado. Sin embargo era Neruda quien ocupaba nuestra mente. Fue todo un descubrimiento. No acierto a pensar qué imagen del poeta les ha quedado a cada una de ellas en la memoria. Sé que le quieren, que lo han soñado, que además han visto algunos de sus retratos fotográficos más conocidos, que incluso lo asocian a Philippe Noiret,el actor protagonista de la película Il postino de Michael Radford, pero es en esta hermosa descripción del propio poeta donde han encontrado las imágenes de su singular universo vital.